Mágina Sur Información

Tu comercio podría aparecer aquí, a la vista de todos los lectores de Mágina Sur Información. Llámanos y te informamos. La publicidad más rentable

Juan Fernández: Soy un gran embajador del aceite de mi tierra

Sep 21
Valora este artículo
(0 votos)

Juan Fernández es una persona que pese a llevar más de 40 años en Madrid lleva siempre por bandera su pueblo natal, Huelma, y el pueblo de su mujer, Bélmez de la Moraleda.

Es embajador del aceite de oliva virgen extra de la comarca y un activo internauta que a través de sus bonitas fotografías acerca su tierra a las personas que como él están lejos y lo echan de menos. Un signo inequívoco del cariño que tiene con su tierra es que el escenario de sus sueños es siempre su comarca y su pueblo.

 

Breve descripción de su vida

Mi padre era Eleuterio Fernández Donoso, el pintor, y mi madre Casimira Vico Ortega. Tuve una infancia muy feliz con muchos amigos, de los que aún me quedan algunos. Éramos ocho hermanos y yo fui el único que pudo estudiar, cursando el instituto en Baeza. Desde que conocí a la que hoy es muy mujer, Isabel Rodríguez Fuentes, he estado muy unido a su pueblo, a Bélmez de la Moraleda. En mi juventud trabajé como pintor con mi padre. Tras casarnos estuvimos viendo varios meses en Huelma en la Calle Ancha. En el viaje de novios visitamos Madrid, donde vivía mi hermana Pilar y le dije que me buscara trabajo allí. El 2 de noviembre de 1974 me hicieron una prueba en la capital y desde entonces trabajo en esa empresa, Fincas Urbanas.

 

TERESA GUZMÁN: Tal y como me ha dicho vivió su infancia y adolescencia en Huelma, ¿qué recuerda especialmente de aquellos años?

JUAN FERNÁNDEZ VICO: Aunque ahora parezca una barbaridad, me gustaban mucho las peleas que echábamos los del pueblo arriba con los del pueblo abajo. Nos liábamos a pedradas. Yo era el más pillo de todos. Vivía en la Calle Ancha 22, por lo que iba con el pueblo arriba. Eramos pillos, nos pegábamos garrotazos, pero nos divertíamos mucho.

 

T.G.: ¿Cómo era Huelma en ese tiempo?

J.F.V.: Huelma ha cambiado mucho, a mejor. En aquellos tiempos era muy agrícola. Mi padre era el pintor y pintaba más o menos dependiendo de las cosechas de aceituna, llegando a tener cuatro o cinco trabajadores en los años buenos.

 

T.G.: Cuando le pregunta de dónde es, ¿qué responde?

J.F.V.: Siempre digo que de Huelma, pero aclaro que soy español, andaluz, y madrileño de adopción. Cuando me preguntan que dónde está Huelma, les explico que en Jaén. A pesar de llevar 42 años, no se me ha pegado el acento madrileño, yo soy andaluz y quiero que la gente lo sepa.

 

T.G.: Tiene un vínculo especial con Bélmez de la Moraleda, porque su mujer es de allí, ¿Cuándo fue la primera vez que visitó su segundo pueblo? ¿Qué es lo que más le gusta de Bélmez?

J.F.V.: Por el trabajo que desarrollaba con mi padre visitaba Bélmez de la Moraleda con frecuencia. A mi mujer la conocí en 1972 un día que fui a Bélmez a arreglar un televisor con Antonio Lirio Villanueva, que en paz descanse, y que tenía un taller en la Calle Ramón y Cajal. Vi una chica que estaba barriendo la puerta de Vicente Guzmán, el médico, y le dije a Antonio que parara el coche para saludarla. Estuve hablando con ella. Al domingo siguiente volví Bélmez con Juan Raya, y dio la casualidad de que estaba en una discoteca a la que entré. Le pregunté por la chica tan guapa que conocí en la entrada del pueblo, y me dijo que era ella. Entonces nos pusimos novios, nos casamos dos años después, yo con 19 y ella con 18.

De Bélmez me gusta la gente. A mí me han acogido muy bien, no tengo ningún enemigo en el pueblo, nadie tiene que hablar de mí ni yo de la gente. Me llevo muy bien con todo el mundo. Colaboro con el Ayuntamiento en lo que puedo, a través de la fotografía principalmente. 

 

T.G.: ¿Qué suele contar de la comarca y sus costumbres?

J.F.V.: Hablo mucho del aceite. Soy un gran embajador del aceite. Siempre me llevo mucho aceite porque tengo muchos compromisos con gente de bien. Mucha gente me pregunta cuando bajo al pueblo y me quiere dar dinero para que les compre aceite y yo les digo que no, que cuando se queden sin aceite, les doy una garrafa. Ellos dicen que no han probado nunca un aceite tan bueno, me lo llevo de Huelma y de Bélmez. Mis hijos también se llevan mucho aceite para Madrid.

 

T.G.: Cuando habla de Bélmez, supongo que le preguntarán por las caras 

J.F.V.: Siempre preguntan. Yo conozco las caras desde que aparecieron. Tengo fotografías inéditas, que por cierto están registradas y son propiedad mía durante 100 años, que están en el museo. 

 

T.G.: ¿De qué se siente más orgulloso de su comarca?

J.F.V.: Del aceite y de todo, especialmente de la sencillez de la gente de la comarca. Aunque tengo muchos amigos en Madrid, la gente es muy diferente.

 

T.G.: ¿Qué costumbres o expresiones mantiene de Mágina?

J.F.V.: Mantengo las costumbres de siempre, como por ejemplo, la gastronomía. La mejor cocina en España es la nuestra, eso es matemático. En mi casa se come lo mismo que yo comía de pequeño, con las mismas tradiciones.

 

T.G.: ¿Qué cambios destacaría de los que ha sufrido en la comarca en los últimos años?

J.F.V.: Huelma se está haciendo una pequeña ciudad. Ahora mismo paso por allí y veo que hay muchas calles nuevas y otras que existían antes, pero que no recuerdo por lo mucho que han cambiado. Huelma ha cambiado mucho, al igual que Bélmez de la Moraleda.

 

T.G.: ¿Qué es lo que más echa de menos?

J.F.V.: Todo. Desde la tranquilidad a lo más sencillo, como es salir a echar una cerveza, en el pueblo te sabe diferente. 

 

T.G.: ¿Fijará su residencia en la comarca cuando se jubile?

J.F.V.: Pasaré aquí temporadas largas porque los nietos tiran mucho y están en Madrid. Cuando haya puentes y vacaciones me vendré con mis nietos, a los que  les gusta mucho el pueblo. 

 

T.G.: Es una persona muy activa en las redes sociales, especialmente en facebook, red social en la que es uno de los administradores del grupo Bélmez de la Moraleda ¿cómo se inicia en las redes sociales? ¿qué le aportan?

J.F.V.: El teniente alcalde Antonio Rodríguez me propuso que me hiciera administrador del grupo de facebook de Bélmez. Lo cogí con 200 o 300 miembros y ya estamos cerca de 2.000. Me gusta poner fotos del pueblo porque eso le gusta mucho a la gente, que quiere ver cosas de su pueblo. La gente me pide que las cuelgue porque lo echan de menos. 

 

T.G.: ¿Qué papel ha jugado la fotografía en su vida?

J.F.V.: La fotografía es uno de mis mayores aficiones. Yo no tenía ni idea de fotografía, pero un día mi empresa  hizo una remodelación de un piso y en una cocina había un laboratorio de blanco y negro, me dijeron que si lo quería y me lo quedé. A fuerza de quemar papel, de tirar muchas fotos, empecé a cogerle el truco. La fotografía digital no me gusta tanto como la analógica, que tiene mucho más encanto y se ve el arte. 

Antes en Bélmez trabajaba mucho. Me quitaban las fotografías de las manos, hacía muchos reportajes, pero desde hace años hago menos cosas porque no me apetece. Eso sí, cuando hago algo es con materiales de primera calidad siempre. Todos los años, por ejemplo, hago alguna foto para el programa de las fiestas de Bélmez. También colaboré cuando se creó el Museo de las Caras cediendo tres fotos mías, el Ayuntamiento me lo agradeció poniendo mi nombre en una placa en el museo. Una de ellas, es de la cara de Franco, que la tengo yo únicamente, la hice con una cámara polaroid y la registré. Iker Jiménez me la ha pedido varias veces.

 

T.G.: Alguna anécdota de tu afición fotográfica

J.F.V.: María Gómez me dijo en una ocasión “Pintor, quita el canapé que hay allí y mira lo que hay en el suelo”. Hice lo que me dijo y vi la cara de Franco, me contó que vino un nieto de Franco, Francis, acompañado de un capitán y cuando lo vieron el militar se cuadró. 

 

Developed in conjunction with Ext-Joom.com

HomeEntrevistasJuan Fernández: Soy un gran embajador del aceite de mi tierra Subir

Últimas noticias

Últimos videos

Este sitio web utiliza cookies. Al utilizar nuestros servicios, acepta el uso que hacemos de las cookies. Para más información, consulte nuestra política de privacidad.
Aceptar