Mágina Sur Información

Tu comercio podría aparecer aquí, a la vista de todos los lectores de Mágina Sur Información. Llámanos y te informamos. La publicidad más rentable

Camisas azules en Huelma-Por Francisco Ruiz Sánchez

Oct 01
Valora este artículo
(0 votos)

Este es el título de un artículo de opinión en el Diario Jaén de 17 de junio de 1964  en el que se glosa la visita que a esta población realizó tres días antes el Gobernador Civil acompañado de un gran séquito de camaradas y dirigentes falangistas, a los que se unieron todos aquellos que residían en la comarca.

Estamos en el año de 1964 y España  acaba de tomar un nuevo rumbo. Quedan atrás los duros años de represión sobre los vencidos en la Guerra Civil; los tiempos de aislamiento político que nos había privado de las ayudas americanas; el periodo de autarquía como principio económico que lo único que generó fue  pobreza. Dos años antes Franco había nombrado un nuevo gobierno en el que predominan tecnócratas y políticos cercanos al Opus Dei que sustituyen a militares y falangistas. Los nuevos actores traen consigo una política económica liberal que deberá apoyarse en el mundo occidental de su entorno, quienes en el marco de la “guerra fría” comienzan a abrirle las puertas a nuestra nación que terminará por convertirse en su aliado.

Se pasará en pocos años de la España con las cárceles repletas de presos políticos, de la controlada hasta la extenuación por curas y beatas, la de la cartilla de racionamiento, a la España de los Planes de Desarrollo, a la del Seat 600, a la del turismo que introduce nuevas modas y nuevas costumbres. 

España,  efectivamente, está creciendo y cambiando, pero no hay que olvidar que se sigue viviendo bajo un régimen autoritario que acaba de ejecutar al comunista Julián Grimau y a los anarquistas Delgado y Granados; que acaba de crear el Tribunal de Orden Público (TOP) para la represión de la disidencia política que ya comienza a actuar en la Universidad y en las fábricas.

Es en este contexto cuando el poderoso ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, organiza durante todo el año de 1964 una magna campaña propagandística bajo el título “25 años de paz” en conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la finalización de la Guerra Civil. Fraga Iribarne es un político surgido y ligado al régimen, pero que al mismo tiempo tiene claro que para mantenerlo vivo deberá de reformarse. Está  por lo tanto conforme con las nuevas políticas, pero tampoco desea dejar a un lado los principios y las instituciones que lo han sustentado. 

Esta doble visión se plasmará bien en esta campaña publicitaria que inundará de carteles y folletos toda la geografía de España. Por una parte se incide en el término conciliador de “paz” en vez de insistir como hasta ese momento en el de “victoria”, pretendiendo de esta manera dejar en el olvido el inmenso dolor que supuso la cercana guerra y mostrar a cambio la nueva España que va surgiendo. Por otra serán los artífices y ganadores de aquel enfrentamiento los que intervendrán de manera muy activa en los actos que se organizaron.

Y entre todos  ellos destacaba el único partido político permitido por el nuevo régimen que había servido de soporte ideológico y cuna de sus dirigentes: la Falange Española de la JONS. Durante todo el año de 1964 los políticos encuadrados en el partido visitarán todos los rincones de su “patria” recordando a los ciudadanos que fueron ellos los que la salvaron, y que son ellos los que ahora, por encima de los nuevos aires que se respiran, les corresponden llevarla a las nuevas metas de paz y prosperidad.

Y es en este sostén donde se enmarca la visita a nuestra localidad  del Gobernador Civil Juan Manuel Pardo Gayoso, al que le acompañará  los dirigentes falangistas más notables de la provincia. Sin él no se podría entender en toda su extensión este cumplido de las autoridades provinciales,  ni el contenido del editorial antes citado. Este comienza con un “aviso a navegantes”:

“La Falange, esa sufrida y abnegada fuerza del Movimiento Nacional que acaudilla Franco, de cuya filas han salido y seguirán saliendo infinidad de hombres jóvenes que quemaron su vida haciéndose viejos al servicio de la Patria; que constituye una eficaz y valiosa reserva y no vacilará en enfrentarse a lo que fuera para seguir manteniendo la paz de España; que aspira y  lucha sin descanso para alcanzar  las metas que soñaron nuestros Caídos; esa Falange no está muerta ni aletargada.”

Seguidamente se postulan como los necesarios participes de las nuevas tareas que requiere la nación:

…millones de españoles que viendo con satisfacción el continuo progresar del país …; que apreciando un resurgir continuo ….; que palpan a diario la constante preocupación e inquietud de cuantos desempeñan algún puesto representativo al servicio de la nación….se sienten bien representados y protegidos y esta protección les inspiran confianza.

Conocemos ya el porqué de la visita; conozcamos ahora de manera detallada los hechos que ahora entenderemos mejor. Fue el 14 de junio de 1964 cuando a las 10.30 de la mañana se dan cita en el Ayuntamiento de Huelma  los “camisas azules” en un marco creado para la ocasión, y que dudo que se volviera a repetir: “I Asamblea Comarcal de la Falange en Huelma”. 

Todo el aparato falangista provincial con el Gobernador Civil a la cabeza  fue recibido por el alcalde de Huelma, Baltasar López Guzmán, a quien le acompañaba los dirigentes y camaradas de los pueblos del entorno. Vinieron los alcaldes de Cambil, Cabra del Santo Cristo, Solera, Bélmez de la Moraleda, Noalejo, Cárchel, Carchelejo, Campillo de Arenas y Larva. El corresponsal del Diario Jaén escribiría días después:

“Apoteósico  recibimiento el que le tributó el vecindario a la entrada de la ciudad. En las calles habíanse levantado varios arcos de triunfo para dar la bienvenida, y en los balcones y ventanas lucían las mejores galas.”

La mañana se organizó como jornada de trabajo, instalándose hasta 18 despachos distribuidos entre el Ayuntamiento, colegio, casa sindical y Centro de Alimentación de Auxilio Social. En ellos se irían atendiendo a “miles de personas”, cada uno con sus problemas e intereses. El Gobernador se quedó en el Ayuntamiento, donde  estuvo:

“recibiendo a comisiones y a personas de todas las edades y clases sociales. La primera autoridad, en contacto íntimo con el pueblo, recibió informes y dio normas y orientaciones.”

En el resto de los despachos estuvieron el Subjefe Provincial del Movimiento, el Consejero Nacional del Movimiento, el Inspector Provincial del Movimiento, el Oficial Mayor de la Jefatura Provincial del Movimiento, el Lugarteniente de la Guardia de Franco, así como los Delegados Provinciales de Juventudes, de la Sección Femenina, de Excombatientes, de Excautivos, de Auxilio Social, de Mutualidades Laborales, de la Organización Sindical, del Trabajo, de la Previsión de la Organización Sindical  y de las Asociaciones del Movimiento. También estuvieron despachando el Jefe Provincial del Servicio Español de Magisterio, el Secretario de  la Delegación de Protección Escolar, el Secretario de la Junta Provincial de Beneficencia, el Director del Instituto Nacional de Previsión, el Inspector Jefe Médico del Seguro Obligatorio de Enfermedades, el Presidente de la Cámara Oficial Sindical, así como los Ingenieros Jefes de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, el de Obras Públicas, el del Distrito Forestal, el de Patrimonio Forestal del Estado, el de Industria y el del Servicio de Electricidad.

 En la Plaza del Generalísimo de aquel año no cabrían más coches oficiales. Muchos fueron los dirigentes provinciales provenientes de las filas falangistas  que desembarcaron ese día en Huelma para representar su papel de servidores de la patria.

Todavía tuvo tiempo el Gobernador aquella mañana para inaugurar, como no, varias infraestructuras, destacando la red de abastecimientos de agua a los domicilios de Huelma, servicio que supone un salto muy cualitativo en  el bienestar de la ciudadanía y por lo tanto muy apreciado.

Llegamos de esta manera a la tarde, ahora ocupada por un acto decididamente político. A las cuatro hubo una concentración en la Plaza de La Calesera que reunió a un grupo numeroso de vecinos, entre los que destacaron los venidos de las vecinas localidades de Cambil y Arbuniel. Así lo recogía el periodista:

“La entrada de los cambileños a Huelma fue acogida con grandes ovaciones por todo el vecindario. Varias agrupaciones musicales, entre ellas la de los gaiteros del Frente de Juventudes del citado pueblo de Cambil, iban interpretando diversas marchas.” 

Efectivamente, fueron numerosos los vecinos de Cambil y Arbuniel que se desplazaron hasta Huelma esa tarde en viaje organizado por el Ayuntamiento.

La alcaldía vería en este acto un buen momento para demandar una serie de necesidades muy sentidas por el pueblo. Otra cosa sería lo que pensaron los dirigentes falangistas ante tanta pancarta reivindicativa.

Desde una tribuna se dirigieron al numeroso público el alcalde de Huelma, el Subjefe Provincial del Movimiento, Juan María Cobo Vera, y el Gobernador Civil.

El primero se centró en agasajar a sus ilustres visitantes. Por su parte, los dirigentes provinciales redundaron en la idea contenida en el editorial del periódico provincial. El mensaje central del Gobernador Civil se resume en el siguiente párrafo:

“ … como consecuencia de un pasado poco glorioso (en referencia a 1936)… ante el decaimiento total y absoluto de España, la Falange hubo de salir por las tierras de la Patria, invitando a los hombres a una lucha constante, ofreciendo unos puestos de sacrificio, para buscar soluciones que permitieran a los hombres vivir mejor y salvar, sobre todo el bien común. Eso es lo que el movimiento está haciendo en estos 25 años. La Falange no ha pasado. Conserva su vigencia y piensa que se ha sido mucho el sacrificio y muchos los avances en lo económico, social y espiritual, aún queda más por hacer…  pero en esta tarea de seguir adelante es necesario que todos los hombres se presten, que se unan a la Falange a donde nadie se llama para descansar y donde para todos hay un puesto abierto a la entrega generosa por los demás”

Finalmente, se cerró el acto cantando el “Caro al Sol” con la mano extendida al frente, “dando al final los gritos de ritual el señor Pardo Gayoso”. 

El mismo sol que a pocos kilómetros al sur está acariciando la piel de las turistas que se bañan en bikini en el mar mediterráneo. Una situación tragicómica que aún se mantendrá durante toda una década.

 

Developed in conjunction with Ext-Joom.com

HomeHuelma-SoleraHuelma, historia y culturaCamisas azules en Huelma-Por Francisco Ruiz Sánchez Subir

Últimas noticias

Últimos videos

Este sitio web utiliza cookies. Al utilizar nuestros servicios, acepta el uso que hacemos de las cookies. Para más información, consulte nuestra política de privacidad.
Aceptar