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Sobre el lamentable suceso que aconteció a la imagen de Virgen de los Dolores en 1967-Por Magdalena Valenzuela Guzmán

Abr 01
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El 25 de Marzo de 1967 Huelma estaba celebrando su Semana Santa. Ya era Sábado Santo, y la imagen de la Virgen María Santísima de los Dolores había procesionado, como era habitual en aquellos años, en diversas ocasiones: Viernes de Dolores, Viernes Santo por la mañana en el encuentro con Nuestro Padre Jesús Nazareno, Viernes Santo  por la tarde acompañando al Santo Entierro y  aún quedaba la procesión de la Soledad que se iba a celebrar el Sábado Santo por la tarde.

El trono de la Virgen, tras su salida la noche de Viernes Santo, quedó recogido junto a la pared norte de la Iglesia de la Inmaculada Concepción, donde al día siguiente por la mañana, según me cuenta Lorenzo Quesada Fernández, hermano mayor de la cofradía en 1967, él y algunos cofrades, habían quedado en reunirse con un electricista de la localidad para cambiar la batería que suministraba energía a la escalinata de velas artificiales que alumbraba el trono, y así  dejarlo preparado para la procesión de la tarde. El trabajo se prolongó hasta casi medio día, y el templo quedó cerrado con la imagen dentro.

Unas horas después, las mujeres encargadas de arreglar el trono, acudieron a la iglesia para retocar los adornos florales, que en aquellos años elaboraban los propios hermanos, utilizando lo que el campo daba: flores silvestres, de almendro, de frutales, hiedra y todo lo que a su imaginación acudía. Como la vida de estas flores es efímera, era preciso cambiarlas o retocarlas retirando las estropeadas cada vez que el trono salía a la calle. Para eso acudieron las mujeres, y fueron ellas quienes encontraron a la imagen de su querida Virgen de los Dolores consumida por el fuego. 

No es aventurado suponer que el origen del incendio fue una chispa producida por un cortocircuito, que debió prender en las ropas de la imagen, a consecuencia del cual quedó destruida, el trono dañado y la pared del fondo de la iglesia ennegrecida por el humo.

El pueblo entero quedó conmocionado, cofrades y no cofrades lloraron la pérdida de la imagen.

Este desgraciado accidente pudo significar el final de la cofradía de la Virgen de los Dolores, pero sus integrantes eran personas muy comprometidas con la continuidad de la  hermandad, y al día siguiente se pusieron manos a la obra con más voluntad que recursos, para que no desapareciera.

Y digo bien, porque fue literalmente al día siguiente, el domingo 26 de marzo de 1967 cuando el hermano mayor Lorenzo Quesada Fernández, se dirigió por escrito a los cofrades en estos términos:

“Ante la situación creada por el luctuoso suceso del Sábado Santo, en el que ardió nuestra imagen la Virgen de los Dolores, urge recabar de todos los hermanos cofrades, su colaboración y ayuda para la adquisición de una nueva imagen. Se ruega a todos un generoso donativo que permita no solo superar la pérdida de nuestra imagen, sino el dar a la Cofradía un nuevo impulso que revele que ante la adversidad, los hermanos de la Virgen de los Dolores, unidos en torno a ella, se crecen y aspiran a una cofradía mejor”

La respuesta debió de ser rápida y comprometida, así, en el mismo escrito, el hermano mayor hace referencia a que “algunos hermanos ya han hecho ofrecimiento económico, algunos de bastante consideración”.

En fin, cada uno aportó lo que pudo, y con estos donativos en el bolsillo, una comisión compuesta por D. Bernardo Guzmán Carrasco, alguno de los hermanos Guzmán Justicia y el cura D. José Sola marcharon a Granada(1).

Por mediación de las monjas de un convento de clausura del barrio del Realejo, se pusieron en contacto con D. Domingo Sánchez Mesa, un imaginero que tenía taller abierto en la calle Buensuceso de la capital granadina, y que a día de hoy es reconocido como el mayor ejemplo de la imaginería tallada en Granada en el siglo pasado, autor de numerosas tallas repartidas por la geografía española, que le han valido el prestigio público que hoy se le concede.

Justo es reconocer que nuestros comisionados tuvieron mucha suerte, ¿o pudo ser la intercesión divina? porque casualmente D. Domingo Sánchez, ya tenía acabada en su taller una Dolorosa que fue del agrado de los comisionados y que se ajustaba a los recursos económicos disponibles. De esta manera, ese mismo día, quedó cerrado el acuerdo de adquisición de la imagen.

En este punto, reitero la buena fortuna que tuvo la cofradía en ese momento, porque de no haber tenido D. Domingo Sánchez Mesa ya terminada esta imagen, hubiera sido imposible, dados los largos plazos con que se elaboran estos encargos, que la Virgen de los Dolores hubiera procesionado al año siguiente por las calles de Huelma, como así ocurrió.

A lo largo de su dilatada historia, tengamos en cuenta que los orígenes de la cofradía de la Virgen de los Dolores, la más antigua de Huelma, se remonta a mediados del siglo XVIII, han sido al menos tres las tallas titulares de la cofradía.

De la primitiva no sabemos prácticamente nada, salvo que parece que estaba rodeada en todo su entorno de puñales (2), pero no existen imágenes, y en el libro de gobierno de la cofradía (3) no se hace referencia a ella hasta 1851, cuando de una manera indirecta se menciona el costo de varia composiciones, de un manto y una toca que se le hicieron. 

Entiendo que esta primera imagen pervivió hasta 1954, cuando se decidió adquirir la segunda. Para hacer esta afirmación me baso en lo expuesto la página 227 del segundo libro de gobierno de la cofradía que recoge una reunión celebrada el 1 de marzo de ese año en la que la junta directiva que estaba presidida por D. Juan de Dios Guzmán Justicia acuerda comprar una nueva imagen “por estar muy deteriorada la anterior, “ y pienso que así se debió hacer, y que ese año por la proximidad de la Semana Santa, debió procesionar la Virgen antigua, pero un año después 1955, ya debió hacerlo la segunda imagen, porque según se recoge en acta de 24 de Marzo de 1955 D. José Juan Guzmán Jerez dona una corona para la Virgen, y lógicamente debía ser para la nueva, porque no tendría sentido que la donara para la antigua, que según habían reconocido estaba muy deteriorada y existía voluntad de sustituirla.

De esta segunda María Santísima de los Dolores que fue la que desapareció en el incendio, y por tanto titular de la cofradía desde 1955 hasta 1967, si que contamos con imágenes, gracias a unas postales que editó Gráficas Arribas de Zaragoza y alguna fotografía de la época, aunque pocas, porque en esos años la fotografía no estaba tan generalizada como hoy. La talla parece algo más pequeña que la actual, y sobre todo, cambia la mirada, que  estaba dirigida hacia el cielo.

Para esta segunda Dolorosa la directiva acuerda comprar un trono. Según consta en acta de 24 de marzo de 1955 D. Juan Jerez Díaz y los herederos de D. Francisco Ogayar donaron un antiguo coche de mulas “para que se arreglara para tal cometido”. Así debió hacerse, ya que en años posteriores consta en diferentes actas que se fue embelleciendo: en 1957 se compran dos candelabros para adornar el trono; que también podemos saber como eran ya que son los que aparecen en la postal de editorial Arribas; en 1958 se le añade una greca en madera tallada y en 1960 se acuerda comprar una escalinata de velas artificiales “para ornato de nuestra Imagen titular”. Esta escalinata, alimentada por una batería, pudo ser la causante del cortocircuito que consumiría la imagen siete años después.

En cuanto al trono, debió procesionar hasta 1970, cuando se acuerda la construcción de uno nuevo a ruedas, que estuvo hasta 1994 año en el que se estrena otro, pero ya para portar a hombros, creándose el Cuerpo de Costaleros Virgen de los Dolores.

La actual Dolorosa titular  de la cofradía, la tercera en su historia, la que todos conocemos, es  una preciosa talla de las de vestir, más alta que la anterior. En ella destaca fundamentalmente la tristeza de su mirada, que ligeramente levantada, refleja el dolor  de una madre que ha  perdido  a su hijo  y llora su pena  con las lágrimas de pesar que derrama por sus mejillas, mientras sus manos, dirigidas hacia el cielo y su corazón traspasado por siete puñales, revelan inequívocamente su soledad y  sufrimiento.

El autor, como quedó dicho anteriormente, fue D. Domingo Sánchez Mesa  y 1968  fue el año en que llegó a Huelma. Sólo hacer mención a que en dos ocasiones, años 1996 y 2013, para su mejor conservación, fue restaurada en Sevilla y Granada respectivamente, y recordar que cuando llegó a nuestro pueblo  no tenía ajuar ya que el anterior había ardido con la imagen, por lo que para vestirla, la hermandad hubo de ir a Úbeda y traer un manto y una saya de una de sus cofradías (4). El manto es el actual de capilla y la saya era de color blanco. Ahora el ajuar de la Santísima Virgen de los Dolores lo componen cinco mantos, dos de ellos han sido bordados por monjas (5) uno en 1990 por la Orden de las Esclavas del Santísimo Sacramento y María Inmaculada de Cuenca y el otro, el que estrenó la Virgen el 15 de Septiembre de 2008, por el taller de bordado del Convento de la Purísima Concepción de Madres Dominicas de Jaén.

Antes de terminar este trabajo, no puedo dejar de referirme a la banda de tambores y cornetas de la Virgen de los Dolores y contar muy brevemente su historia. 

En 1960, según me cuenta D. Lorenzo Quesada, a iniciativa de D. Juan de Dios Guzmán Justicia, la cofradía de la Virgen de los Dolores crea su propia banda de cornetas y tambores que fue la primera que hubo en nuestro pueblo, para la cual, los propios hermanos donaron los instrumentos, pero pocos sabían tocarlos, y hubo un vecino del pueblo que se ofreció a enseñarlos, este señor era conocido en Huelma como Almería (6). Cada tarde los hacía ensayar hasta que consideró que estaban preparados y por primera vez, en la Semana Santa de 1961, acompañaron a la Virgen de los Dolores en su recorrido procesional. La banda de cornetas y tambores a lo largo de su historia ha pasado por diferentes etapas, unos años ha acompañado en los desfiles procesionales a la Virgen y otros no, pero se refundó en 1992 y desde entonces y hasta 2008, la imagen de la Virgen Dolorosa procesionaba con su propia banda de tambores y cornetas como lo hacía antaño. Sería en ese año 2008, cuando en Asamblea General se acuerda sustituirla por una banda de música  con el fin de darle un mayor esplendor y unentorno más de sufrimiento y de dolor, representativo del Viernes Santo, en el entierro de Cristo7.

Para finalizar solo decir que esta cofradía que nace el primer día de Pascua de Resurrección de 17568 cuando se reúnen cuarenta y tres  vecinos de Huelma en la ermita de San Sebastián9 ” para tratar y conferir reunirse en hermandad para el mayor culto de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores o Soledad... que salía el Viernes Santo por la tarde en la procesión del Santo Entierro10” ha llegado con altibajos hasta el día de hoy, con periodos en las que casi llega a desaparecer por el escaso número de cofrades, como ocurrió en 1944 que  se limitaban a 12, pero en las décadas de los 50 y 60 su número fue aumentando progresivamente, de forma que en 1964 la lista llega a 140 ,y aún debió incrementarse más en 1967 cuando se abrió la puerta a las mujeres, que hasta entonces la habían tenido vetada. En los años 70, debido a lo cambiante de la sociedad, se empezó a considerar como “ de otros tiempos” la pertenencia a cofradías y todas las hermandades tuvieron una merma significativa en el número de sus integrantes, pero fue un proceso pasajero seguido por una remontada, que hizo posible que esta cofradía cuente actualmente con 285 hermanos. Tanto los anteriores cofrades como los actuales, unas veces con más dificultades y otros con menos, cada año, desde su fundación, la Cofradía Penitencial Virgen María Santísima de los Dolores en su Soledad ha procesionado en la Semana Santa de Huelma.

 

 

(1) Pilar Guzmán Guzmán Revista Setenta Pasos año 2004.

(2) Isaac Lirio Jiménez. Breve historia sobre la Cofradía Penitencial Virgen Santísima de los Dolores 1996.

(3) Segundo Libro de Gobierno de la Cofradía de la Virgen de los Dolores.

(4) Pilar Guzmán Guzmán  .Setenta Pasos 2004.

(5) Juan Luis Guzmán Fernández .Setenta pasos 2008.

(6) Por los datos  que me han aportado vecinos de Huelma entiendo que debe tratarse de Francisco Navarro Ratia

 

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