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Las primeras comuniones que se celebraron en Huelma tras la Guerra Civil-Por Magdalena Valenzuela Guzmán

May 02
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Desde que tenemos referencias,  y hasta el día de hoy, en Huelma se han celebrado cada año allá por el mes de mayo las primeras comuniones de los niños.

Sin embargo, durante unos  años no se pudieron celebrar. Fueron los años de la guerra civil.

Nuestro pueblo, en la contienda, quedó en la zona republicana, y entre los años 1936 y 1939 la vida religiosa local  desapareció, y con ella la celebración de las primeras comuniones.

Al terminar la guerra, existía una generación de niños a los que no se les había administrado ni el sacramento  del bautizo ni  el de la primera comunión. Además,  nuestro pueblo no contaba con  un lugar sagrado donde oficiar actos religiosos, porque  la iglesia de la Inmaculada Concepción, que era la única que existía en Huelma, durante la contienda, había sido utilizada como cuartel por dos batallones militares y se hallaba  devastada.  De ella habían desaparecido los retablos, el mobiliario, los ornamentos  y tenía los muros interiores cubiertos de la suciedad dejada por  los soldados y las caballerías que habían tenido su residencia dentro. Por eso, mientras no se adecentara, no existía ningún lugar sagrado donde poder celebrarlos.

En esta tesitura, llega a Huelma un nuevo cura  D. Manuel Linde Contreras y se propone solucionar esta situación. 

D. Manuel era de baja estatura,  pero tenía un carácter fuerte, y  con el paso del tiempo llegó a ser  una persona respetada por sus feligreses,  y fue de  este respeto de  lo que se sirvió para conseguir los fondos necesarios para la restauración del templo. 

Cuentan quienes aún le recuerdan, que solía visitar a los feligreses haciéndoles ver que “para estar a bien con Dios” debían colaborar económicamente en la restauración de la iglesia y dependiendo de las posibilidades de cada cual, les exigía  la cantidad a aportar. De esta manera y tras muchas vicisitudes, logró recuperar el templo para el culto y devolverle su esplendor.

Pero este proceso duró varios años, y según me han contado, en 1941 que fue el primer año en el que pudieron hacer su primera comunión todos los niños que no la habían hecho desde 1937,  la iglesia no disponía de ningún lugar idóneo para impartirlo. Por eso era preciso habilitar un espacio  donde improvisar un altar  y poder celebrarlo.

Cómo debía ser dar cabida a muchos niños y familiares, se necesitaba una casa que tuviera  una sala amplísima y cuyos dueños estuvieran dispuestos a permitir que se utilizara para tal fin.

La elegida fue la casa número 6 de la calle Espinar, que disponía en su primera planta de una gran sala que se acomodaba a lo requerido. Allí se improvisó un altar yallí hicieron estos niños  su primera comunión.

En esta casa, que es aún hoy muy amplia, residían dos familias: la de Antonio Ortega Galiano y Francisca Aguilar Díaz con su hija, y la de Blas  Gómez Pérez y Araceli Galiano Jiménez con sus tres hijos. Además en la planta baja, Blas Gómez tenía la oficina del banco Hispano Americano en la que trabajaba.

Estas dos familias, de forma desinteresada, cedieron su hogar para que se oficiaran en él los actos religiosos mientras se recuperaba la iglesia de la Inmaculada Concepción para el culto.

Ese año, por las razones ya expuestas, para recibir su primera comunión,  había niños de diversas edades, y varios de ellos habían perdido a sus padres u otros familiares cercanos en la guerra, por eso, existen fotografías en las que algunos llevaban su traje de comunión de color  negro en señal de luto.

Las comuniones se hicieron en tres turnos: 

Los primeros que lo celebraron fueron los niños que asistían a las escuelas públicas de la localidad.  Según consta en el libro de plenos municipales 1 lo hicieron el día 1 de junio de 1941, y el consistorio tras la misa, les obsequió en el edificio del ayuntamiento, con una copita de vino dulce y unas pastas.

El domingo siguiente, día 8 de junio lo hicieron las niñas de las escuelas públicas, y se las obsequió de la misma manera.

En  total el ayuntamiento gastó 321.50 pesetas en pastas y dulces para celebrarlo, distribuidos de la siguiente manera:

-A  Tomás Guzmán Soriano, que era el marido de Amanda la de la confitería, se le abonaron 249.50 Ptas. por los dulces.

-A Baltasar Fernández del Moral, dueño del bar Ideal, 72 Ptas. por el vino de Málaga.

Pero aún quedaba un grupo por celebrar su primera comunión. Eran los niños más pobres, acogidos al Auxilio Social, que  fue una organización creada durante la guerra civil con carácter humanitario, que daba comida diariamente a los pequeños más  necesitados. 

Los niños del Auxilio Social, celebraron su primera comunión el domingo día 22 de junio. Para ellos y a petición del delegado local de Auxilio Social, el ayuntamiento regaló 18 pares de alpargatas” para completar el vestido de los niños” y al finalizar la misa se les obsequió con un chocolate.

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